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De compras

Comprar una alfombra turca


National Geographic Traveller nos da unas cuantas recomendaciones para comprar con garantías una alfombra turca.  Hay dos tipos de alfombras, antiguas y nuevas. Algunos establecimientos venden ambas, pero otros se han especializado en antiguas o nuevas alfombras turcas. Las antiguas generalmente están hechas a mano y su precio es, por tanto, más elevado. Algunas tiendas que venden alfombras, que cita National Geographic son : Kemal Erol (en Gran Bazar), Capadocia (No. 2 Hudavendigar Caddesi), y Noah’s Ark (No. 11, Divanyolu Caddesi Ticarenthane Sokak).

Dos recomendaciones:

  • El precio de las alfombras viejas depende de la antigüedad, materiales y apariencia visual. Si ve que la alfombra teóricamente vieja no está desgastada, o reparada, sino que luce como un espejo, desconfíe: puede ser nueva envejecida artificialmente.
  • Regatear. Cuando finalmente se haya decidido por una alfombra, ofrézcale sólo la mitad de lo que le pide el vendedor. Esté también dispuesta a decir un "olvídelo", y marcharse. En otro sitio o en otro momento será.

Proceso habitual:

  • Cuidado con los cazaclientes. Evita ser conducido por los vendedores que hay en la calle a tiendas en las que te cobran un 25% más, que es la comisión que se lleva el cazaclientes.  Infórmate sobre qué tiendas no son así. Cuando finalmente entres en una, te invitarán a te o café.
  • Dile al vendedor qué colores o patrones prefieres. Empezarán a enseñarle y a apilar ante usted decenas de alfombras. Le preguntarán por su familia, etc
  • Cuando haya preseleccionado una o dos, pide que le retiren el resto.
  • Examínala. Vea si los colores de la base y los de arriba son uniformes, porque si son así, debe desconfiar. En los tintes naturales es muy difícil que los colores sean uniformes. Dé la vuelta a la carpeta y vea si ha sido reparada.
  • Si finalmente se decide por una, arranque un hilo o dos de la alfombra y quémelo. El olor le dirá si es lana, seda, algodón o nylon.
  • Si te decides, comienza el regateo.

Leer el artículo completo en National Geographic.

Foto: Dennis&Aimee